{"id":1105,"date":"2023-02-27T17:30:10","date_gmt":"2023-02-27T17:30:10","guid":{"rendered":"https:\/\/karinasacerdote.com\/?p=1105"},"modified":"2023-04-26T12:35:58","modified_gmt":"2023-04-26T12:35:58","slug":"una-mancha-que-se-expande","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/karinasacerdote.com\/?p=1105","title":{"rendered":"Una mancha que se expande"},"content":{"rendered":"\n<p>La mujer espera. La cama estrena s\u00e1banas p\u00farpuras.<\/p>\n\n\n\n<p>Y el tiempo siempre se dilata. Se empecina en estirarse como pantal\u00f3n de gimnasia del colegio: \u00e9se que mam\u00e1 hab\u00eda comprado grande para que durase toda la primaria. Un tiempo remendado y tenso, que de azul oscuro se fue volviendo lila. Tiempo que disfraza las marcas de los distintos dobladillos, de los parches superpuestos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella se perfuma con aceites. En la penumbra, porque s\u00f3lo encendi\u00f3 una l\u00e1mpara, su cuerpo ungido proyecta reflejos ondulantes. Se restriega la piel, intenta borrar toda m\u00e1cula. Esa mancha que crece y crece.<\/p>\n\n\n\n<p>Piensa que despu\u00e9s de esa noche la mancha cesar\u00e1 de propagarse. Que ya no necesitar\u00e1 perdonar.<\/p>\n\n\n\n<p>Se queda sentada en uno de los silloncitos, a metros de la cama. Los ojos cerrados. El coraz\u00f3n llenando con sones de tambor herido todo el silencio del departamento. Su hogar silencioso de un solo ambiente, en donde los aromas de la lujuria siempre se mezclan con los de la cocina, con el olor agudo del desinfectante del ba\u00f1o. Se mezclar\u00e1n hoy con el perfume de los aceites que ahora la ba\u00f1an, con el olor a sangre, a sexo, a boca, a piel, a labios: una masa de olores, ansias, silencios.<\/p>\n\n\n\n<p>Silencios.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque despu\u00e9s de los jadeos y resonancias del deseo, el departamento siempre vuelve a enmudecer y ya no hay voces. Regresa el mutismo de la soledad sin las palabras de amor que nunca oye, que nunca oy\u00f3 de los labios de los dos.<\/p>\n\n\n\n<p>Piensa en todo aquello que no puede perdonar. En todo eso que sufre. Eso que la condena a la espera, al pecado. Maldecida. Plato principal para la secreta gula de los otros.<\/p>\n\n\n\n<p>Piensa en el secreto y recuerda el olor a queso rancio que desped\u00edan los zapatos acharolados del viejo. Piensa y recuerda aquella tarde en que tuvo que quedarse debajo de la cama, sin chistar, porque mam\u00e1 no deb\u00eda saber que estaba ah\u00ed. Debajo de la cama estrecha, con los zapatos de pap\u00e1 en la nariz, en los ojos. Esos ojos de los que le brotaban l\u00e1grimas. No sab\u00eda si l\u00e1grimas de queso rancio o de dolor o de furia. Porque mam\u00e1 gime, y la cama se mueve. Y eso le da miedo a ella. Miedo de que todo se derrumbe y que su cara quede aplastada contra los zapatos apestosos y que \u00e9se sea el \u00faltimo suspiro, la \u00faltima bocanada de un aire que la ahoga.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora se levanta, no puede respirar. Entreabre la ventana y vuelve a sentarse.<\/p>\n\n\n\n<p>Tampoco puede perdonar a esa otra que lo tiene. No puede exonerarla, porque esa otra lleva puesta la cara de mam\u00e1 escondi\u00e9ndose bajo tierra.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Bien podr\u00eda evaporarse esa hija de puta que tiene a mi hombre agarrado de los huevos y le deja pasar sus vicios como si pap\u00e1 fuera un santo y no un reventado<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Oye las llaves. Permanece sentada hasta sentir el tacto fr\u00edo de su hombre.<\/p>\n\n\n\n<p>Inclina la cabeza, y \u00e9l le besa la nuca. Ella se incorpora, \u00e9l la alza para encontrarse con sus labios. Se besan pausadamente, h\u00famedas las bocas, la piel erizada.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Llegaste temprano \u2014dice ella, y vuelve a besarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Me voy de viaje unos d\u00edas \u2014\u00e9l le acaricia la mejilla\u2014. Quer\u00eda aprovechar antes de ir al aeropuerto.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Claro\u2026 aprovechar.<\/p>\n\n\n\n<p>Presiona sus labios contra los de \u00e9l. Presiona hasta que duele.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Epa! \u00bfQu\u00e9 te pasa?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Te voy a extra\u00f1ar\u2026 \u2014dice ella, sabiendo que ese adi\u00f3s es definitivo, inamovible\u2014. Te amo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfDe verdad soy el \u00fanico?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed \u2014miente. Miente porque no puede dejar de amar a pap\u00e1. Un amor sucio que la usurpa, que se va apoderando de toda ella. Como una mancha que se expande\u2014. Te voy a extra\u00f1ar \u2014repite.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Y yo voy a extra\u00f1ar este culito \u2014dice \u00e9l, y le abarca los muslos y los aprieta\u2014. Y voy a extra\u00f1ar este cuerpazo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cuerpazo<\/strong>, repite ella en su mente y besa, besa al hombre que frente a sus ojos la recibe y abraza su cuerpito delgado, chiquitito.&nbsp;<strong>Cuerpito diminuto para pap\u00e1, cuerpito que se rompe cada vez que lo toc\u00e1s con tus manos sucias y enormes. S\u00f3lo este culito que chup\u00e1s en trance, y pon\u00e9s la cara de idiota con los ojos entreabiertos porque no te veo, viejo de mierda, papito, pero s\u00e9 que ten\u00e9s esa cara repugnante.<\/strong>&nbsp;Lo besa y besa y lame la comisura de sus labios suaves, caramelo de miel y menta fresca.<\/p>\n\n\n\n<p>Se aparta y camina hasta la cama, pasos leves. La luz de la l\u00e1mpara en su costado izquierdo. La luz y el brillo en su piel forman una sinuosidad fulgurante.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Parece como que sab\u00edas que me ten\u00eda que ir \u2014dice \u00e9l observ\u00e1ndola\u2014. Como si hubieses armado esta noche para que me torture todo el viaje pensando en vos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella se encoje de hombros y se sienta sobre las s\u00e1banas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Puede ser\u2026 \u2014dice levantando una ceja.<\/p>\n\n\n\n<p>El sonr\u00ede.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella se recuesta.<\/p>\n\n\n\n<p>Se asoma por el borde de la cama, ve los pies de su hombre: se alejan y se pierden tras la puerta del ba\u00f1o. Un brillo la retiene en esa posici\u00f3n: acostada boca abajo, de cabeza y con el pelo sobre la alfombra. La hoja del cuchillo sobresale. Desde abajo, se queja de su destino. La hoja y la luz de la l\u00e1mpara parecen confabuladas para delatarla: el cuchillo no quiere ocultarse. Tampoco quiere ser descubierto. Como ella, que ya no quiere que pap\u00e1 la descubra. Pap\u00e1, que arranca las s\u00e1banas y toca, toca todo. Toca y hace doler.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella oculta mejor el cuchillo, con los dedos en punta lo interna m\u00e1s en la oscuridad. Como ella, la hoja vive presa de su destino. Como ella y su cuerpito diminuto en los brazos del viejo. El cuchillo har\u00e1 lo que se le ordene, volver\u00e1 a sus manos cuando ella se lo pida.<\/p>\n\n\n\n<p>Los pasos de \u00e9l que se acerca, la mano de hielo recorri\u00e9ndole la erizada piel del muslo, el arco de la espalda\u2026 y vuelta al muslo, a pasear entre las piernas, a hendirse en el h\u00famedo calor.<\/p>\n\n\n\n<p>El coraz\u00f3n se le sale, y la mano suave de \u00e9l es ahora huesuda, agria. Una mano \u00e1cida que la hace arder. Y la boca de \u00e9l ya no es la boca de un hombre que ama: labios agrietados son, labios de fr\u00edo y tinta de vino tatuado. Labios de algo que es viejo y no es hombre.<\/p>\n\n\n\n<p>Los labios de pap\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>Sabe que&nbsp;<strong>papi<\/strong>&nbsp;nunca va a dejarla. Sabe que vendr\u00e1 cada noche para emputecer a esa miniatura de hembra que ya no llora, que siente asco de sentir asco. Nena, hembrita que sue\u00f1a con no amar tanto al cerdo que en secreto la deja inventarse mujer. Y ser mujer le hace da\u00f1o, le da hambre.<\/p>\n\n\n\n<p>La voz de \u00e9l ya no es tierna, ya no dice su nombre.&nbsp;<strong>Putita<\/strong>, dice.&nbsp;<strong>Putita de mierda, comeme la verga, chupala, puta<\/strong>.&nbsp;Y en este momento la voz, que ya no es tierna, raspa como siempre con esa otra voz cuajada de putrefacci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Las manos gigantes la giran, giran el cuerpito chiquito de hembrita min\u00fascula que, fr\u00e1gil, vuelve a romperse. La giran, y los ojos del monstruo se meten en los otros ojos del hombre que ahora la acompa\u00f1a, que la besa con dulzura, que la acaricia.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo besa. Lo abraza. Lo aparta y lo conduce para que quede tendido bajo su cuerpo. Lo abarca con sus piernas. Con la lengua le acaricia la piel. Saborea sal, saborea amargura. Amargor de piel muerta en la saliva que traga. Lo cabalga, fricciona con su pubis, fricciona y siente. Roza. Quema.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l tiene los ojos entreabiertos, jadea.<\/p>\n\n\n\n<p>Y ella sabe que esos ojos no son los ojos de su padre, pero tambi\u00e9n sabe que no puede ver otros ojos que no sean los ojos de su padre. Esos ojos que la miran y la invaden, que se babean. Esos ojos que dan tanto miedo, tanto amor sucio, ojos que persiguen. Y, como lo sabe, como toda esa noche fue preparada para llegar a este momento, busca con su mano el pu\u00f1al oculto. Se tuerce m\u00e1s, tantea la alfombra, encuentra.<\/p>\n\n\n\n<p>Sus dedos aferran el cabo del cuchillo y se alzan.&nbsp; En el mismo instante en que el filo atraviesa la piel blanda, los ojos del hombre tendido en la cama se opacan, se deshojan, se pierden. Desaparecen.<\/p>\n\n\n\n<p>Al fin desaparecen los ojos de pap\u00e1.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La mujer espera. La cama estrena s\u00e1banas p\u00farpuras. Y el tiempo siempre se dilata. Se empecina en estirarse como pantal\u00f3n de gimnasia del colegio: \u00e9se que mam\u00e1 hab\u00eda comprado grande para que durase toda la primaria. Un tiempo remendado y tenso, que de azul oscuro se fue volviendo lila. 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